Daniel Vivanco: “Contar esta historia es un acto de memoria”
- La Fuente

- 6 nov 2025
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Con una trayectoria marcada por su mirada social y su capacidad para convertir la realidad en relato cinematográfico, Daniel Vivanco, Director de La Fuente, regresa al Cine Chileno con una obra que explora las heridas, silencios y aprendizajes del país a partir de la insurrección en Chile. Su película —intensa, humana y profundamente simbólica— propone mirar ese periodo desde la intimidad de una familia común, en un restaurante que se convierte en metáfora de todo un país.
¿Cómo nació la idea de La Fuente y qué riesgos sentiste al abordarla?
Cuando todo comenzó en 2019, yo también estaba confundido. Veía la rabia, la frustración, pero también la necesidad de ser escuchados. La Fuente nació de ese conflicto interno: ¿cómo hablar del caos sin transformarlo en propaganda o juicio? Sentí que el único camino era hacerlo desde lo humano, desde un hombre que se derrumba por dentro mientras su entorno también colapsa. Claro que había riesgo, porque el tema sigue vivo y duele, pero justamente por eso era necesario hacerlo. Contar esta historia es, para mí, un acto de memoria.
¿Por qué elegiste a Luis Gnecco para interpretar a Luca Barella, el protagonista?
Porque Luis tiene algo que muy pocos actores logran: puede ser fuerte y frágil al mismo tiempo. Luca Barella es un comerciante que enfrenta la quiebra, la soledad y una enfermedad mortal, pero también es un hombre que busca entender su lugar en un país que cambió para siempre. Sabía que Gnecco podía dar esa densidad emocional, esa humanidad sin artificio. Él no interpreta a un héroe ni a una víctima, sino a alguien que, como muchos, intenta no perderse a sí mismo mientras todo arde afuera.
¿Qué mensaje esperas que el público se lleve después de ver La Fuente?
Espero que la gente salga del cine con una sensación de empatía. No necesariamente de acuerdo con lo que ve, pero sí dispuesta a mirar al otro. La Fuente no busca dividir, busca entender. Habla del dolor, del miedo, del perdón, pero sobre todo de la posibilidad de volver a escucharnos. Chile necesita memoria, pero también necesita ternura. Si el público logra sentir eso, sabré que valió la pena.



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